| La discriminación contra los GLTB es un odio que nos alcanza a todos |
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Para su 'suerte', unos policías pasaban por allí e indiferentes a su pedido de ayuda, permitieron que la masacraran, hasta dejarla inconsciente. Fueron miembros del serenazgo quienes la recogieron, y una persona anónima quien pagó la emergencia médica. Necesitó 150 puntos para reparar los daños de su cuerpo, pero ninguno ha podido reparar sus sentimientos, ni mucho menos la injusticia. Yefrey es un caso más de travestis, transexuales, gays, lesbianas que sufren día a día la discriminación y la violencia, con plena permisividad de autoridades y policías, pues aunque las normas y las leyes digan que todos somos iguales ante el Estado, en la práctica todavía está muy lejos de lograrse. Esto no significa que todos los servidores públicos o policías nieguen derechos, pero no podemos obviar la enorme tolerancia e hipocresía que hay en el sistema público, llámese sanitario, legal o de justicia, u otros. ¿Algunos de los que atacaron a Yefrey y de los policías que lo permitieron sabrán exactamente a qué se dedica? Para quienes no lo saben, es una 'educadora de pares' y trabaja arduamente para prevenir el VIH y enfermedades de transmisión sexual, pues al igual que muchas mujeres de organizaciones de base, gays, lesbianas, trabajadoras sexuales que tienen como base común la pobreza, desarrolla un trabajo importante para mejorar la salud y la calidad de vida de la población. Llegan hasta donde el Estado no alcanza, hablan en el idioma de la gente y, sobre todo, conocen los problemas que les impide acceder a los servicios. Los educadores de pares son personas que saben mucho de las enfermedades, cómo evitarlas y cómo cuidar la salud, y trabajan muy de la mano con el Ministerio de Salud, aunque este no haga mucho por reconocerlos como aliados/as, sino simplemente como parte de una estrategia. A pesar de ello, de sus carencias, de su falta de empleo y de la discriminación que sufren todos los días, están allí, aprovechando cada momento para motivar a las personas para que usen un condón, para que lleven a sus niños al centro de salud, para explicar a los y las adolescentes el uso de métodos anticonceptivos y para apoyar al enfermo en la comunidad. Muchas de estas personas hacen más de lo que hacemos quienes formamos parte del 'respetable' y que solemos no involucrarnos con los problemas del vecino. Y permitimos, impasiblemente, que problemas que se pueden prevenir se extiendan ante nuestras narices. Por lo tanto, el ataque que ha sufrido Yefrey es un ataque a todos y a todas quienes aspiramos a tener una comunidad libre de violencia y con justicia social. También es un ataque que nos avergüenza, que nos vuelve a la miseria, por lo tanto, no pueden ser tolerados, y exigir justicia no es solo curar las heridas, sino demandar resarcimiento para las víctimas y castigo para los perpetradores, así como para los que permitieron este ataque, y allí el ministro del Interior tiene que responder. Tal vez con estos actos no podamos borrar las cicatrices que han quedado en Yefrey y en otras personas, pero sí podremos lograr que este sea un país más justo, donde podamos caminar con libertad y seguridad, libres de odios y de crímenes. Susana Chávez |
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