Laicidad
Las iglesias tienden a sentirse más que Dios PDF Imprimir E-Mail

Image La naturaleza laica -o sea, ajena a credos religiosos- de los Estados se halla en conflicto con el poder de la Iglesia. Para hablar de este tema urgente en el contexto nacional y mundial, vino a Lima José Luis González, al seminario internacional Fomentando el Conocimiento de las Libertades Laicas.

"La laicidad es esa cultura de convivencia social y de entendimiento político dentro del cual la religión no es el criterio para gobernar. Se gobierna desde la razón de Estado, desde categorías políticas, y no desde ningún credo", explica José Luis González. Es curioso, pero tiene voz de cura.

¿Eso por qué es importante?

Porque el gran reto que enfrenta el mundo de hoy son las relaciones interculturales, el respeto que se tiene a que el otro -el otro grupo, la otra persona, el otro sexo- sea diferente sin menoscabo de sus derechos. Y esa laicidad es la única plataforma que puede servir para construir una cultura y un mundo en el que todos quepan. Desde la catástrofe de las Torres Gemelas, las relaciones internacionales están enfermas precisamente por la falta de perspectiva intercultural. Occidente debe analizar el Islam desde esa cultura no desde nuestros fantasmas.

Eso llevaría al mundo a una nueva cruzada, solo que en la era atómica...

De hecho, eso es lo que está haciendo el señor Bush. Él está convencido de estar defendiendo el mundo cristiano contra el demonio. Si yo parto desde la perspectiva de que el mundo cristiano es superior, ya metí la religión en el tema. La pregunta que debemos hacernos es: ¿el Islam ataca en respuesta a lo que le hemos hecho antes o por su naturaleza?

La religión interfiere dentro del propio país. El cardenal calificó de asesinos a quienes promueven la píldora del día siguiente. Y no hay acceso a un aborto ni siquiera cuando la ley lo permite.

Es un tema complicado. Es evidente que a partir de la división religiosa de Europa en el siglo XVI la tolerancia no la enseñaron las iglesias, porque cada una se sentía dueña de la verdad. Cuando Luis XIV trataba de establecer la tolerancia para poder gobernar, protestantes y católicos afilaban sus cuchillos para matarse entre ellos, como en la Noche de San Bartolomé. Un buen gobernante debe buscar criterios que permitan vivir mejor a sus ciudadanos -desde el bien mayor o el mal menor-. Y estos criterios serán laicos. Si estos se cruzan con éticas religiosas, las iglesias lanzarán acusaciones.

La Iglesia se basa en un credo, no en el bien común.

El problema es que muchas veces las iglesias -no solo la Católica- ponen por delante sus convicciones institucionales antes que el bien del hombre. En México estamos asistiendo a unos escándalos sobre sacerdotes pederastas que no fueron entregados por su institución. Lo que pasa es que las iglesias, con el tiempo, tienden a sentirse más importantes que el Dios en el nombre del cual supuestamente actúan. Ninguna institución puede estar por encima del ser humano. No hay iglesia que valga más que la dignidad de un niño ultrajado.

La Iglesia se opone a los métodos anticonceptivos, a los derechos de los homosexuales, etc.

El control de la natalidad es un tema muy artificialmente retenido en la Iglesia. Todos sabemos que la comisión de intelectuales católicos que convocó el papa Pablo VI para ser asesorado sobre anticonceptivos preventivos no encontró ningún problema. Sin embargo, por influencia de quien luego fue Juan Pablo II, los prohibió. Y así seguimos.

Quieren elegir por la gente.

Para la Iglesia, el católico laico no ha pasado la dimensión de niño, que no puede decidir sobre sí mismo.

Al final, la batalla entre laicidad e Iglesia se desarrolla en cada individuo.

Cada persona debe decidir. Cuando los célibes -que no saben u oficialmente ignoran, la dimensión experiencial de la sexualidad- elaboran la ética sexual de los casados es que algo muy malo está pasando. La Iglesia Católica vive una necesidad muy postergada de reorganización profunda. Es patético que muerto el papa Juan Pablo II, una organización de 1,200 millones de adeptos no encuentre a otro sucesor que una persona de 78 años. Pienso que cualquier organización, desde General Motors hasta la Iglesia, dirigida por machos célibes clérigos y blancos, necesariamente va a tener una visión sesgada de la realidad. Y todo eso al margen de la buena voluntad de algunos individuos.

En el Perú la Iglesia pretende seguir interviniendo en las políticas públicas.

En Latinoamérica, la Iglesia mantiene cuotas de poder que le permiten influir en políticas públicas. Es muy difícil hoy día sostener que quienes nacen homosexuales no tengan derecho a vivir una relación de amor -porque también es amor-; entonces, estas personas no son gente mala que busca corromper la Iglesia sino que quiere una respuesta religiosa para su situación. 'Si Dios me hizo así, ¿por qué no tendré derecho a una palabra de la Biblia o a un banco en la misa?'.

El tema es que se arrastra a todos aquellos que no han separado su fe de esa institucionalidad.

En una cultura de laicidad, Galileo no habría tenido que retractarse para salvarse. Y esto le conviene a la propia Iglesia, porque le daría más libertad, siempre que quiera colaborar positivamente en la creación de valores en el nuevo siglo, siempre que se entienda a sí misma desde la necesidad de servir y no de perder poder.

Jose Gabriel Chueca
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Se conmemoró Dia Contra los Fundamentalismos PDF Imprimir E-Mail

Image La protesta, que coincide con la festividad católica de San Pedro y San Pablo, también considerado "Dia del Papa ", coincide con  las actividades que conmemoran el Orgullo GLBT en Lima, cuyo acto central, la quinta edición de la  Marcha, se llevará a cabo el sábado 1 de julio.

Un grupo de activistas de la comunidad de gays, lesbinas, bisexuales y trans acompañados de algunas activistas de agrupaciones feministas se manifestó en contra de los fundamentalismos, en particuar contra el fundamentalismo religioso que trata de imponer  a toda la sociedad una visión homofóbica y desvalorizadora de las distintas formas de amar y formar familias.

Medio centenar de mujeres y hombres se colocaron portando pancartas  en las escalinatas del Museo del Tribunal de la Santa Inquisición que guarda la memoria de la nefasta institución establecida por la iglesia católica y que se encargó durante varios siglos de perseguir a todos aquellos que no pensaran según los cánones dictados por Roma.

El Museo, se ubica en el mismo recinto donde funcionó el tribunal del Santo Oficio de la Inquisición durante la vigencia del Virreinato del Perú.

La fecha escogida para esta manifestación contra el fundamentalismo coincide con la festividad católica de San Pedro y San Pablo, también considerado "Dia del Papa".


MANIFIESTO

Yo decido por mí, Fundamentalismos No


Toda persona tiene derecho a decidir por sí misma. Hoy este es un derecho humano que debe reafirmarse, frente a las imposiciones morales, religiosas, políticas, económicas de diversas instituciones, que imponen su visión particular, única, de cómo debe ser el mundo, desconociendo no solo diversidades, sino también la capacidad de toda persona a decidir sobre sus cuerpos y sus destinos.
 
Este Jueves, 29 de junio, por segundo año consecutivo, las personas y organizaciones que luchamos por los derechos humanos, en el Perú, celebramos el DIA DE LUCHA CONTRA TODOS LOS FUNDAMENTALISMOS. Denunciamos entonces, las prácticas de exclusión y discriminación que ejercen instituciones como las iglesias cristianas, a través de sus jerarquías y poderosos grupos económicos, quienes, con la anuencia del Estado, tratan de imponernos sus ideas monistas (una única forma de existencia sexual, un único modelo económico, etc.), afectando seriamente con ello, a los que pensamos o vivimos distinto, decidiendo por nosotros, sin consultarnos.
 
Luchar contra los fundamentalismos, es luchar contra un sistema educativo que promueve la ignorancia y la intolerancia.
 
Luchar contra los fundamentalismos, es no permitir la injerencia de la iglesia en la educación pública, es no permitir sus políticas de desinformación en materia sexual (contribuyendo al aumento de embarazos no deseados o a la propagación del VIH-SIDA).
 
Luchar contra los fundamentalismos, es denunciar la visión patriarcal de una sociedad, que relega a todas las mujeres, pero sobre todo a las mas pobres, que padecen violencia domestica, quienes mueren por practicarse abortos clandestinos, etc.
 
Luchar contra los fundamentalismos, es luchar contra la homofobia, la cual atenta contra los derechos de todas las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros.
 
Luchar contra los fundamentalismos, es rechazar la imposición de un tratado de libre comercio injusto, que afectará, negativamente, la vida de miles de personas, sobre todo la de los más pobres.
 
Luchar contra los fundamentalismos implica una verdadera democracia, la cual exige un estado para todas y todos los peruanos. Donde la iglesia católica y su jerarquía no tengan privilegios de ninguna clase. Donde las decisiones políticas del estado sean tomadas en función al bienestar común y no de acuerdo a los intereses de unos pocos. Donde el destino económico y social de nuestro país, sea decisión de todas y todos los ciudadanos. Y donde a todas las personas, sin ninguna excepción, le sean reconocidos, plenamente, sus derechos ciudadanos (acceso a la educación de calidad, acceso a una buena atención medica, acceso a una justicia efectiva y digna, etc.).
 
Porque nuestra libertad, la autonomía de nuestros cuerpos y la dignidad de nuestras vidas sólo dependen de nosotras y nosotros mismos, denuncia cualquier intento de imposición, ya sea de ideas o de creencias, de modelos económicos o de estilos de vida.
 
Porque yo decido por mí, fundamentalismos No

 
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